El
Camino de Santiago es una experiencia inolvidable y también desafiante. En verano, se suma un elemento que puede influir, y mucho, en tu peregrinación: el calor.
El clima estival puede añadir un punto extra de dificultad a la experiencia. Por eso, es importante prepararte bien y conocer las mejores formas de protegerte contra el sol y las altas temperaturas en el
Camino de Santiago, para que tu única preocupación sea disfrutar del recorrido, los paisajes, la gastronomía etc. y llegar a
Santiago de Compostela con la mejor de las sonrisas.
Hoy te damos algunas claves —prácticas y sencillas— para caminar con seguridad y comodidad durante los meses de más calor.
Porque el
Camino de Santiago es para vivirlo, no para sufrirlo.
Top 10 consejos para protegerte del calor en el Camino de Santiago
1.- A quien madruga… ya tu sabes
2.- Bebe antes de tener sed
3.- Viste con cabeza, y con tejidos técnicos
4.- Pañuelo, sombrero, gafas de sol
5.- Pies felices, peregrino más feliz con calzado cómodo y transpirable
6.- Protección solar SPF 50, no escatimes con esto
7.- Descansa a la sombra, aunque creas que no estás cansado
8.- Come para reponer energía, aunque no tengas hambre
9.- Escucha lo que te dice tu cuerpo, y hazle caso
10.- No olvides un pequeño botiquín en tu mochila
Planifica las etapas de tu Camino y, sobre todo, los horarios para caminar
Lo primero que hay que tener claro es que en verano no se camina igual que en primavera o en otoño.
Lo ideal es salir bien temprano, así evitas las horas centrales, cuando el sol aprieta de verdad (entre las 13:00 y las 16:00 suele ser el peor tramo).
Si tienes tu
Camino organizado con una agencia como Rutas Meigas, es mucho más fácil: con los alojamientos reservados de antemano, puedes madrugar tranquilo y llegar a destino a buena hora, sin agobios por buscar alojamiento al llegar a la localidad de destino.
Puedes consultarnos para dividir alguna etapa larga en dos más cortas, para no acumular kilómetros en los momentos de más calor. Lo importante es que te ajustes a tu ritmo y no fuerces.
Hidrátate mientras caminas, aunque no tengas sed
El cuerpo es sabio, pero a veces nos engaña. No esperes a tener sed para beber.
Lleva siempre una botella reutilizable (o dos, si es un tramo largo). En muchos tramos del
Camino de Santiago, encontrarás fuentes, eso sí, asegúrate de que el agua es potable.
Beber cada 15 o 20 minutos, aunque solo sean unos sorbos, te ayudará a mantenerte hidratado. Y no olvides llevar también en tu pequeña mochila para las etapas algo de fruta, frutos secos o barritas energéticas para reponer fuerzas.
Ropa inteligente para peregrinos que se cuidan
En el
Camino de Santiago en verano, el qué te pones marca la diferencia entre caminar a gusto, o acabar deseando que te recoja un coche escoba, y eso sería casi sacrilegio para un verdadero
peregrino.
Elige ropa transpirable, ligera y de colores claros. Las camisetas técnicas de poliéster o Coolmax funcionan mucho mejor que el algodón, que retiene el sudor y tarda en secarse.
Los pantalones desmontables (largos que puedes convertir en cortos) son muy prácticos, sobre todo en rutas como el
Camino del Norte o el
Camino Primitivo, donde el clima puede cambiar bastante a lo largo del día.
No olvides un sombrero o gorra de ala ancha, gafas de sol con buena protección UV y crema solar de factor alto (SPF 50), que deberías reaplicar cada dos horas.
Elige bien cómo proteger tus pies en el Camino de Santiago
En un
Camino de Santiago organizado, donde te alojas en hoteles, casas rurales o pensiones y tienes incluido el
transporte de equipaje, puedes
cuidar mejor tus pies, ya que puedes llevar calzado técnico para caminar y cambiarlo por algo más cómodo al llegar al alojamiento.
Durante las etapas, lo mejor es optar por botas ligeras o zapatillas de trekking transpirables y con suela adecuada. Lo importante es que el calzado esté ya adaptado a tus pies. Nada de estrenar calzado en el Camino.
Y, ojo, los calcetines: opta por modelos técnicos, sin costuras y de materiales sintéticos. Te ahorrarán más de una ampolla, el verdadero terror de los peregrinos.
Programa paradas para descansar en cada una de las etapas del Camino
Uno de los grandes placeres del
Camino de Santiago es pararte a disfrutar del paisaje, tomarte un café o charlar con otros peregrinos.
En verano, procura que esas paradas sean en zonas de sombra: un porche, un árbol frondoso, un bar fresco… No te sientes al sol. Y aunque no sientas agotamiento, es importante parar a menudo, hidratarte y escuchar a tu cuerpo.
Si puedes, planifica la etapa para estar a cubierto durante el tramo más caluroso del día (13:00–16:00). Un rato de descanso en una terraza fresca o en tu
alojamiento, que ya estará
reservado por Rutas Meigas, te permitirá retomar el camino en mejores condiciones.
Un pequeño botiquín para peregrinos precavidos
Aunque hagas el
Camino de Santiago con todo organizado, nunca está de más llevar un pequeño botiquín personal.
Incluye vaselina (muy útil para prevenir rozaduras), tiritas, analgésicos, algún antiinflamatorio, gasas y desinfectante. Si tienes alergias, o cualquier otra patología no olvides llevar tu medicación habitual.
Y un consejo extra: mete también un pequeño pañuelo, que puede servirte como protección extra para la cabeza o el cuello, o para empaparlo con agua fresca y aliviar el calor.
Las ventajas de un Camino de Santiago (bien) organizado
Cuando haces un
Camino de Santiago organizado por agencias especializadas, es u poco más sencillo protegerte frente al calor:
- No tienes que preocuparte por buscar alojamiento entre etapa y etapa
- Puedes planificar etapas más flexibles y adaptadas a las condiciones del clima
- El transporte de equipaje te permite caminar más ligero (y eso en días de calor se agradece muchísimo).
- Siempre sabes dónde vas a dormir: alojamientos confortables, frescos, bien acondicionados.
Eso te da margen para adaptar el ritmo y disfrutar de cada etapa sin la presión de llegar antes de que todo se llene.
Disfruta del Camino en verano, con sentidiño
Cada variante del Camino tiene su propio encanto en verano. Las playas cantábricas del
Camino del Norte, las rías del
Camino Portugués, los viñedos de la
Variante Espiritual, la belleza montañosa del
Camino Primitivo etc. ¡el verano es una época increíble para descubrirlos!
Solo necesitas prepararte bien, escuchar a tu cuerpo y adaptar cada etapa. Porque el
Camino de Santiago no es una carrera en la que gana el que llega antes ni el que se la juega más, es una ruta personal. Y con los cuidados necesarios, puedes disfrutarlo igual, o más, en verano que en cualquier otra estación.
¡Buen Camino!